La aclamada novelista de misterio Eleanor Graves aparece muerta en su escritorio, con una taza de infusión a medio beber a su lado. Su último manuscrito — la acusación apenas velada de un asesinato real — pudo sellar su destino.
Eleanor Graves pasó el último año de su vida consumida por una única obsesión: demostrar que su agente literario, Vincent Hale, llevaba más de media década robándole de forma sistemática. Lo que empezó como una discrepancia en una liquidación trimestral de derechos de autor se convirtió en una investigación forense completa que destapó un laberinto de sociedades pantalla, pagos desviados y firmas falsificadas. Eleanor, narradora hasta el final, decidió que la manera más demoledora de desenmascarar a Vincent no eran los tribunales, sino la ficción: una novela tan fiel a la realidad que ningún lector podría pasar por alto los paralelismos.Pero el mundo de Eleanor estaba más fracturado de lo que el público sabía. Su distanciamiento de su hija Claire era una fuente de profundo dolor, que ella enmascaraba con un ingenio mordaz y una productividad implacable. Sus amigos notaron que Eleanor se ablandaba en sus últimas semanas, haciendo llamadas que llevaba años evitando, hablando de legado y de reconciliación. Algunos se preguntaron si presentía que el peligro se cerraba sobre ella.El rencor de Diana Ashford era bien conocido en los círculos literarios, pero era una herida profesional: profunda pero superable. La acusación de plagio había dañado el orgullo de Diana más que su carrera, y su editorial acabó exculpándola tras una revisión independiente. La ira de Diana era real, pero apuntaba a la reparación, no a la venganza.Ruth Bellamy, la presencia callada y constante en la vida de Eleanor, sabía más de los secretos de la novelista que nadie. Gestionaba la correspondencia, filtraba las llamadas y fue testigo de cómo se deshacía lentamente la confianza de Eleanor en quienes la rodeaban. La lealtad de Ruth era genuina, pero también comprendía que el mundo de Eleanor estaba a punto de cambiar drásticamente, y que su propio lugar en él era incierto.Los hilos del dinero, la traición, la ambición y la familia convergen en Ashwick House, donde una taza de infusión envenenada puso fin a la carrera de una de las mejores narradoras de Gran Bretaña.
4 personas tenían los medios, el móvil o la oportunidad. Solo una es el culpable.
Trabaja el expediente completo como un investigador de verdad: informe policial, escena del crimen, interrogatorios a todos los sospechosos, pruebas materiales y grabaciones de audio. Contrasta las declaraciones con las pruebas, encuentra las contradicciones — y formula tu única acusación solo cuando estés seguro.
Las carpetas de pruebas: Bote de infusión contaminado, Manuscrito inacabado: «El corredor de mentiras», Recibo de suministros botánicos, Registro de visitas de la finca y grabaciones de seguridad, Registros financieros de las Islas Caimán
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