Informe del caso

Karl Engström era un titán del podio y un tirano entre bastidores: un hombre cuyo genio musical solo era comparable a su capacidad para la crueldad. A lo largo de una carrera de cuatro décadas había acumulado enemigos como otros hombres acumulan premios: de forma sistemática, prolífica y con aparente indiferencia hacia las consecuencias.Su aventura con Sera Lindgren había sido el secreto peor guardado de la orquesta durante dos años. Cuando Karl le puso fin —no con delicadeza, sino con la brutalidad despreocupada de un hombre que tira un programa de mano usado—, la humillación de Sera fue completa. Había arriesgado su reputación profesional, soportado los cuchicheos de sus colegas y no había recibido a cambio más que la retirada de un solo que llevaba meses preparando. Lo que Karl no sabía era que el dolor de Sera se había calcificado en algo mucho más peligroso que un desengaño amoroso.Katarina, la esposa de Karl, era la última de una serie de mujeres que habían amado a Karl y habían salido empequeñecidas de la experiencia. Su carrera de cantante abandonada la perseguía: oía los ecos de la voz a la que había renunciado cada vez que se sentaba en la sala de conciertos viendo a su marido dominar el escenario que ella había soñado ocupar. El descubrimiento de una nueva infidelidad fue la humillación definitiva, pero Katarina ya estaba planeando su salida. Quería venganza en los tribunales de divorcio, no mediante la muerte.La herida de Aldric Mortensen era la más antigua y quizá la más profunda. Habían pasado veinticinco años desde que Karl destruyó su carrera de director de orquesta con una sola frase, pero Aldric había transformado esa herida en un arma. Su veneno era la tinta, no la digital: sus críticas eran su desquite, administradas cada semana en dosis precisas y devastadoras.Henrik Dahl, práctico y nada romántico, se preocupaba por la orquesta como institución. Karl era un activo que estaba a punto de perder en favor de Berlín, pero la respuesta de Henrik fue elaborar planes de contingencia, no asesinar. Ya estaba entrevistando a sustitutos.La verdad de lo que ocurrió aquella noche en el camerino de Karl Engström se encuentra en la intersección de la pasión, la precisión y una ventana de cuatro minutos que lo cambió todo.

Los sospechosos

4 personas tenían los medios, el móvil o la oportunidad. Solo una es el culpable.

Qué vas a investigar

Trabaja el expediente completo como un investigador de verdad: informe policial, escena del crimen, interrogatorios a todos los sospechosos, pruebas materiales y grabaciones de audio. Contrasta las declaraciones con las pruebas, encuentra las contradicciones — y formula tu única acusación solo cuando estés seguro.

Las carpetas de pruebas: Botella de agua del maestro (informe toxicológico), Plantas de dedalera y manual botánico anotado, Registro de acceso a bastidores y marcas de tiempo de videovigilancia, Hilo de mensajes de texto borrados, La coartada del paño de resina

DificultadDIFÍCIL
Sospechosos4
Carpetas de pruebas5
Duración60–90 minutos
AccesoPremium

Este es un caso Premium — jugable íntegramente en español. Con Premium desbloqueas este y más de veinte casos más. ¿Primera vez aquí? Prueba antes el caso gratuito.